Amapolas rojas, amapolas blancas

A finales de mayo, cuando la primavera daba sus últimos suspiros, nos obsequió con un campo alfombrado de bellas amapolas rojas. Ampliando mi paseo por un terreno alejado de mi camino habitual, descubrí unas amapolas blancas impropias de la zona  que captaron la atención de mi objetivo y aquí os muestro el resultado.

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22 pensamientos en “Amapolas rojas, amapolas blancas

    • Gracias Pepe por tu comentario. La verdad es que las amapolas blancas también me han sorprendido porque nunca me las había encontrado por aquí. Son espectaculares con unos pétalos sedosos y semitransparentes, pero pienso que han llegado por un camino poco ortodoxo y que se han asentado.

    • Sí, es verdad que son preciosas y parecen de seda. Me gustaron mucho cuando las descubrí y no me pude resistir. El problema es que no sé cómo habrán llegado aquí y, como siempre pasa cuando se introducen especies ajenas pueden interferir en el desarrollo de las locales. A ver qué pasa la primavera que viene. Ya os contaré 🙂

    • Me alegra mucho que te hayan gustado, María. Las amapolas me encantan por su aspecto etéreo y apariencia frágil, además de por su colorido en el caso de las rojas. Las blancas parecen de seda y estaban espectaculares el día que las descubrí en uno de mis paseos por el campo. Un abrazo, amiga. ❤

  1. No sabía de la existencia de amapolas blancas. Solo sabía que en el capullo podían ser gallo (rojo), gallina (rosa) o pollito (blanco). Un juego cruel de la infancia, más viendo estas fotos y la hermosura que desprenden.

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